18 de mayo de 2009

Maneras de ayudar

Hoy ha sido un día jodidamente extraño. Me he despertado con la certeza de que lo que acababa de soñar se iba a cumplir... Y así ha sido. El primer café con J. se ha basado en pequeñas confidencias, secretos que dejan de serlo, más por moldearlos con sus merecidos detalles, que por ponerles palabras. Pero el día viene con ganas de dar ostias, y la primera empieza con un mensaje de texto. Diversidad, de opiniones, de emociones, de miradas, para unos fugaces, para otros insignificantes, para otros tantos, sólo silencios.
Muere Benedetti, segundo mensaje de texto. Sobre la muerte me cuesta escribir, quizá porque todavía la huelo, y parece que si la nombro demasiado va a querer continuar merodeando por aquí...
En menos de un par de horas, intuyo una cola inacabable de recuerdos que vienen con la intención de quedarse... Esta idea me aterra, y empiezo a no poder controlar el miedo, o la tristeza, qué sé yo.
Cuando estoy triste, busco protección en las personas que tengo cerca, y ese creo que es un error bastante generalizado... ¿Y ahora quién me protegerá de tus ganas de ayudarme? No quiero reír, ni fingir que nada me afecta... sólo necesito saber que estás, y que, cuando haya terminado de llorar, seguirás estando... entonces, sólo entonces, podemos jugar a reír, y a fingir que nada importa... porque, en realidad, poco importa (no te me enfades Jor). Pero todavía hay tiempo y espacio para sentirte más miserable, y ahí viene cuando te recuerdan todo lo que tienes... y que, a pesar de ello, hoy estás triste.
Ahora he de salir de nuevo y prestar un poco de atención a mis obligaciones, las últimas por hoy... Sinceramente, espero que al señor 18 de mayo no se le antoje depararme más sorpresas.

PD. Mañana será un gran día, eso sí.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No conectas? O directamente temes mi bronca? Te llamo mañana y tomamos un café terapéutico? No creas que mis días son mejores... Oye, quiero ver contigo "la tierra con nombre de vino"... sólo contigo.

Mariajo dijo...

Me encantan estos encuentros... me encantan.