14 de junio de 2009

Historias de Kèrien II

"... Y por todo eso se enamoró del joven Kèrien, que ya no es joven porque le han nacido soledades, penas y despedidas. Kèrien suele caminar despacio y cabizbajo, entreteniéndose en el juego de pensar, de recordar los sucios rincones de una ciudad deshabitada. A veces le da por descifrar acertijos, permanecer inmóvil, aprender algún idioma...
En uno de sus viajes, Kèrien perdió la memoria, un libro de cuentos y las ganas de quererla. Al parecer, anduvo retrasando su inminente porvenir, de bar en bar, de copa en copa, de carmín en cadera... Pero un día cualquiera, de lluvia seguramente, se encontró con un bufón de traje gris y gesto desenfadado... Kèrien no dudó en aceptar el trato y cambió su alegría por dos cajas mágicas. Una contenía la contraseña de un orgasmo de vida con fecha de caducidad y, la otra, la certeza de que ella, a pesar de no saber olvidar, sería feliz para siempre.
Poco se volvió a saber de ella. Algunos dicen que, cada mañana, cose sus heridas con las agujas de un viejo reloj, porque está enfadada con el tiempo. Otros aseguran haberla visto en medio de la nada desenterrando cajas mágicas y corriendo a cualquier parte, a ninguna parte.
En cualquier caso, encontró su camino y, tal como vaticinó la caja de Kèrien, es feliz. Hay días que se acerca al mar para ver subir la marea, entonces se acuerda de él, y siente que desearía abrazarle y devolverle su memoria..."

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Una noche de confesiones da para interpretar este texto, querida Mariajo.
Mil besos, nos reencontramos a finales de julio, a no ser que queráis venir a visitarme antes.
Te voy a echar de menos... tanto.
Besos

Mariajo dijo...

Más besos si conseguimos que este sea el único blog que comentes, que no?
Yo ya te estoy echando. Y sí, iré a visitarte antes.