27 de enero de 2014

Compás de espera



Y aquí, pensando en el modo de evaporarme y que nada ni nadie duela.

4 comentarios:

David Martos Martínez dijo...

Las calles de Tirso de Molina todavía huelen a ti, quizás podríamos mirar de aliviar ese dolor pateándolas con tequila. Te quiero, de aquí a Lima ida y vuelta doscientas veces. Sal de esas canciones.

Mariajo dijo...

Wish you were here.. Asco de kilómetros que no me dejan abrazarte y llorar hasta terminar con este nudo en la garganta tan hijo de puta.

Sandra dijo...

Pues tampoco creo que tengamos que quitarle a la vida estos pellizcos, al fin y al cabo, es como más se aprende. He dicho.
Los tres, pateando las calles de Marina, no de tirso, como antes, doblados en cada esquina, con el Robe partiéndonos las entrañas y sin entender nada de la vida, o entendiéndolo todo.
Ajo, eres, de calle, la mejor persona que conozco... Va! que yo sé que expreso poco y mal, pero es así.

Mariajo dijo...

Esto.. mis entrañas eran de Cabrales, así por puntualizar.. Gracias a los dos.