4 de marzo de 2014

Caída libre

Esos momentos en que, no me engaño, continuar caminando es perder el tiempo. Me detengo, con una prudencia similar a la que usan sístole y diástole para bailar ese vals que es vivir. A veces, empezar de cero es aguardar en cualquier lugar donde sentirse a salvo del murmullo ensordecedor, del miedo, de las palabras bala o de los silencios torturadores. Me siento a salvo una tarde de domingo en tu casa, escuchando, a lo lejos, a los comentaristas de algún partido que parece emocionarte. Y todo es como hace un año, y sonrío, quieta e inmóvil, en caída libre..


3 comentarios:

David Martos Martínez dijo...

No me puede gustar más esta entrada ¿vuelves para quedarte?

Mariajo dijo...

¿Me he ido alguna vez?

Anónimo dijo...

Es imposible que me gustes más, aún más...