16 de octubre de 2008

Espérame en La Habana


"Esta ciudad amanece siempre entre secretos y por todos sus rincones no se esconde más que vida. Toda libertad florece aquí con desmesura, toda pasión arrasa y se desborda. Difícilmente podría sentirme en ningún lugar del mundo tan humano y colmado de vida como al borde de este mar luminoso y amable, inmerso en esta ciudad que cada día nos depara pasiones y emociones intensas. Si un día volviera a nacer, no lo dudéis, no habría dificultad alguna para hallarme: sólo tendríais que venir aquí, sólo tendríais que esperarme en La Habana"
La Habana, agosto del 2003.
No nacer en Cuba ha sido, sin duda, la venganza de algún dios poco cuerdo o alguna diosa muerta de envidia. ¡Putos dioses, siempre tan caprichosos! Hay demasiados destinos, miles de rincones por descubrir, sin embargo, ante la idea de un viaje relativamente cercano, mis deseos vuelan hasta la página 12. Y es que, con la misma fuerza del primer amor, La Habana se aposenta ahí dentro y, ni el tiempo, ni la distancia consiguen hacerla desvanecer (ni siquiera un poquito).
En estos días en los que todo pensamiento se pervierte y desvía hacia caminos poco usuales, es cuando más echo de menos su olor, su silencio roto por perfectas melodías enemigas del ruido vanal, sus rostros alegres, cansados de un régimen deteriorado, pero alegres al fin y al cabo... Casi nada me haría tan feliz como volver a sentirte.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Ahora se le llaman "caminos poco usuales"? Yo creo que el trío lalala ha de organizar un café con tertulia ya... que te me lanzas Ajillo, te me lanzas...

Mariajo dijo...

Si por favor... Mañana mismo. Venir con Kleenex.

Mariajo dijo...

Salir con vosotros es tan... Asiassss