3 de septiembre de 2012

Leo



Porque no podía dejar de agradecerte que te cruzaras en mi proa, que luego fue mi vida.

"La noche no se acuerda de dormir. Ciudad de viento, campo de minas, se para el tiempo en cualquier esquina. Te excita, pero te invita a vivir. Sé que no me necesita y grita que no sabe estar sin mí.  Buenos aires me contagia su esperanza, desactiva mis alarmas..." 


2 comentarios:

Leo dijo...

Ya me explicarás cómo hace uno para apartarse de vos. Los agradecimientos siempre son mutuos, compartidos y celebrados. Llegar hasta aquí y leerte ¿es bien? ;-)

Mariajo dijo...

Ya me lo explicarás tú ;-)
Asias por indicarme el camino "proático", otra vez.