25 de enero de 2013

Dime si consigo tocarte con este puñado de palabras manchadas de descuido estético. Perdona por no volar contigo sobre el generoso estruendo de imbecilidad común y contagiosa, víctima de recortes obligados y merecidos. Volar contigo ajenos al deambular de seres inoportunos y prescindibles, como un portazo cuando hay poesía. Perdona por enterrarme en miércoles, no por victimismo sino por fidelidad a Benedetti y su testamento diario. Me infravaloras. Perdona por ahogarte con la soga de lo que ya ha sido descubierto, en lugar de descubrir contigo nuevas formas de ahogarme, de ahogarnos.

No sueño, recuerdo ausencias. Ayúdame a acabar con ese pretérito imperfecto que me convierte en repetición. Enséñame a ser yo, duelos macabros que juguetean bajo la firme mirada de un ojalá inseguro. Enséñame a ser tú, el miércoles, hoy y toda la vida.

5 comentarios:

David dijo...

Sé que este post no es para mí, pero soy feliz de que sea para ti. Y de verte contenta.
Bendita filosofía.

Mariajo dijo...

Benditos vosotros, que no me dejáis.

Sandra dijo...

Os queréis venir a casa esta noche? He comprado ron y Arnau está con sus yayos.

Mariajo dijo...

Gracias, pero yo hoy quiero cenita en casa y Jose. Mañana seeeee!

David dijo...

Mañana a las 20 te quiero comida y bebida, que hay bolo debajo de tu casa, tributo al Loco.
Sandra, yo voy a "tu" casa. Saca ese ron.