Pobre corazón cansado y tierno. Tus latidos
son como el de un caminar que nada busca.
Te recuestas en mí, como si fuera
el último refugio que aún conservas.
Te miro y me parece que contemplo
los años y los días. El cansancio
de tu vida por mí pegada al hueso
de mi carne y tu carne estremecida.
Besos de mariposa. El yunque lento
que golpea la sangre. Los abrazos
de los cuerpos y el miedo de la noche.
Tu corazón cansado y tierno siempre.
Déjame que recoja entre los dedos
las horas y la vida, y el sonido
de campanas de viejas catedrales.
La vida en un instante. Yo te oigo.
Mañana volverán las dulces tardes
Mientras tu corazón, la arritmia que te deja
caída en un suspiro me despierta
en esta noche lenta
de las voces.
Mi pobre corazón. Corazón tuyo.
Eres mi corazón que late con tu angustia.
Y sólo sé mirarte. Noto ahora
como es tu corazón el que golpea
mi pecho. Sin poder acariciarlo.