25 de junio de 2015

Clases de baile

Es casi ley. Es casi tango. Para que la belleza del movimiento aflore sólo hace falta que uno avance, y el otro retroceda. Y ese es el baile, ese es el maldito y perverso baile de la vida. El sublime mareo de caderas, el vértigo de la caída cuando tu brazo en mi espalda todavía se llama duda.. Eso debe ser volar. Desplegar las alas no parece complicado hasta que entiendes que, forzosamente, has de aterrizar. 
La música termina. También es casi ley. Y el baile ya no es un acompasado juego de avances y retrocesos. Con el silencio comienza la caída, despacio en su inicio; la sensación del final tiene forma de nudo corredizo, que se desliza de garganta a pecho, avanzando, retrocediendo. 
Y ésta viene siendo la historia de Eme. La historia de alguien a quién invitan a participar en el mejor espectáculo de danza del mundo, ignoranes de que ella, asustada, apenas sabe bailar.

10 de junio de 2015

Derrotas

Pero sin tildes, sin piedad. Estoy.. pensando en re-evoluciones, lejos de ilusiones ópticas, lejos de esperar nadas, tan vacíos, tan fríos, tan nada.
Las paredes se quejan por las noches, creo. Andan en huelga de calor, y crecen monstruos del tamaño de la ausencia que dejaron los héroes que me salvaban entonces, con un beso en la frente, con un "no tengas miedo, no son reales". Pero los héroes determinaron que la tierra era demasiado vulgar, y volaron, como vuelan las promesas, como vuelan los acentos, y como vuelan los colores.
El río hoy no sabía de azules, no quería saber. "Vivir es probarlo infinitas veces", decía una pared. Pero no reparó en la falta de oxígeno que implica correr infinitas veces, huir infinitas tantas.
Me duele el mundo, que decía no sé quién. Me duele hoy, ahora, que he chocado de frente con más respuestas que interrogantes.
Hola. Cómo estás? Estoy.. Mi reloj marca latidos, o eso dice.

18 de mayo de 2015

Te odio

Conjugar según que verbos debiera ser broma, o delito. Yo siempre fui de querer, mal y pronto, pero de querer, al fin y al cabo. Llevo días escondiendo mi versión más rock, mi versión más yo. Y ni con esas, he conseguido evitar la jodida conjugación.. No creo en las mentiras, hace años que les perdí la pista, de baile.  Para jugar, con fuego, es necesario haberse quemado alguna vez, y son esas marcas, ardiendo todavía, las que me recuerdan que no hay otro camino, salvo el de regreso. Regresar a esa bendita maravilla que es la vida. La que sonríe, la de las tazas de Superman llenas de ron y cola. La de besos, latidos y poemas de Rilke. La de los "te echo en falta" o "te quiero quitar los tejanos mientras suena algo de Silvio".. Nunca he sabido odiar(te), y el permiso para querer(te) andará entrelazado en alguna pulsera de cuero. Acabar,  antes de empezar, varias veces. Te odio, a vida. Te quiero, a muerte.

5 de mayo de 2015

El spleen de París

El río en cambio constante, Heráclito y su movimiento perpetuo. Molde(arte). Resurgir de las nadas y los todos, y sentarte a mirar el mundo desde algún ángulo agónico. Huir del balanceo constante y tembloroso para fijar raíces durante siete minutos, que son los que duran -exactamente- tu torpe recital de poeta maldito. El spleen de París es combatir cualquier al(arma). Siete minutos de negación de la realidad, siete minutos de sumisión a cualquier dogma que tú quieras instaurar.
Creo en la música, en los versos de Nacho Vegas, que repites -de forma casi mecánica- cuando algo te preocupa.
Me preocupa compartir espacio con aquellos que convierten las melodías en un deporte de mal gusto. Me angustia el poder que regalamos al personaje, no a la persona. Sólo tú, apenas tarareando, me alejas de esa arritmia mal sonante y reiterada.
Creo en el portazo tras el verso, en los nudos gástricos y en las noches en que aún te necesito. Creo que te odio un poco por ello, por tejer necesidad entre mi miedo y tu aparente equilibrio.
Creo que creerte es el único acto de fe que no me aburre. Y mirarte, a pesar de mi vista cansada, es trazar una línea infinita entre esos siete minutos en que recitas París.

11 de marzo de 2015

Me quiero

Por encima de mis medias, ya me entiendes. Y no es que te pida prestada un poco de lógica matemática, es que los mejores cálculos están ahí arriba, donde los nudos ya no muestran resistencia, y no hay duda que no acabe en cenizas. 
Y pienso en una posible recaída, como efecto primario del modo en que me explicas que vas a dejar de fumar, y que igual podrías salir a correr conmigo. Desplanificar la vida a tu lado es volver a los tiempos de vino y rosas, es querer reconquistar la primavera, es reservar el bocado más dulce para el final. 
Desde el margen cansado, el rio de lo superfluo pasa sin hacer mucho ruido, con lo que resurgen nuevas prioridades. No me interesa ni la magia ni el veneno de ciertas ilusiones, huyo de lo vanal, lo reiterado, lo cansino y lo impreciso. 
Y eso. Que mi realidad es invitarte el viernes a cenar, y el sábado a un concierto en el bar de siempre. Es que apoyes la mano sobre mi media izquierda y reconozcas la canción que están cantando, porque la escuchaste antes, porque es la que sonaba en aquél momento concreto. ¿Sabes? Quizás entonces me atreva a decirte que te quiero. Perdón, que me quiero. Contigo. 

26 de febrero de 2015

Finales

Resistencia. Mantenerse firme a unos principios que -burlas semánticas a un lado- buscan vivir su propia historia, con final, como todas las historias. 
Adaptación. Llegar a divertirte poniendo a prueba  a ese yo social, para el que siempre es época de Carnaval. 
Cadiz. Pasear por La Caleta. Guitarras como terapia alternativa a una vida de arena y cal. Ron para celebrar el éxito de recordarte cada día, un poco menos.
Recuerdos. Dedicar un espacio privilegiado de la memoria a honrar y venerar a quienes -entonces- se burlaron de la semántica para hacer de sus principios una historia sin final. 
Justicia. Para erradicar el miedo de unos muchos y el cinismo de unos pocos. Y libros, todos y cuantos podamos adquirir, porque llegará el día en que su consumo llegará al cielo y no por sed de conocimiento, sino porque nos los habrán arrebatado (también), y será entonces cuando lloverá consciencia sobre nuestras cabezas y queramos saborear la miel que ya no tenemos.
Llegar al cielo. Rezar. La fe. Salvarse de no sé quién, o no sé qué. Dios, él sí que sabe de adaptación y resistencia, qué hombre! 
Jueves. Principios. 

4 de febrero de 2015

Re(cuerdos)

Algunas mañanas me despierto abrazando tu recuerdo. Tu recuerdo, que va y viene como un tren de cercanías, que se impone, violentamente, al otro lado de la cama, así, tan tú, sin mí. 
Algunas mañanas recuerdo tus palabras, tan presentes todavía, y quisiera que dónde hubo palabras, ahora haya silencio, silencio compartido y definido, sin adornos, sin metamorfosis burdas de lo que fueron oraciones, plegarias, escaleras directas al cielo. 
Algunas mañanas llueve por dentro, y esnifo esas bajas temperaturas con la única intención de que el frío congele tu mundo y lo convierta en despedida. Porque todo fue -casi siempre- una despedida, primero a otra canción, luego a otra ciudad y -al final- a otra persona. 
Algunas mañanas, ya sabes, te recuerdo. Un recuerdo que es tantas cosas, tantas veces, de tantas maneras.. y por tanto tiempo. 

28 de enero de 2015

Yo soy así

 Como esencia, parte única y, disculpen el apunte religioso, sacra. "Ser así" como modo de reivindicación de lo auténtico, lo especialmente particular de nuestro ser, esa estrellita pequeñita y firme a la que invoca Robe cuando se cansa de ser hombre. Pero la primera del singular del ser se tiñe de interrogantes cuando pretende justificar cualquier acto de nuestra vida diaria.
El "yo soy así" apunta y dispara, sin miramientos, al brillo de pupilas inquietas, al palpitar de costillas heridas. Mudar la piel, y el alma, es tan necesario como abrir la mente al cambio, a la evolución, al devenir del tiempo, de la historia. Supongo que, por eso, huyo de expresiones ferreas y opacas, me dan miedo. De ayer o anteayer, sólo conservo ese pequeño porcentaje de esencia, un poco de mi padre, otro tanto de mi madre y un bastante de mí, mi vida, unas veces melodía, otras escudo.
Creo que tengo suerte de no "ser así", incluso de tener serias dudas a la hora de saber cómo soy. Por lo demás, todo bien. Me gusta vestir de negro, dejarme deslumbrar por el brillo de cualquier pupila inquieta.. Y palpitar, a día de hoy, es el verbo que mejor conjugo.

14 de enero de 2015

Llenando el vaso

Hoy leía acerca del lado oscuro de los pensamientos positivos. El artículo venía a explicar que de poco sirve ver el vaso medio lleno (o medio vacío) como acto aislado al hecho de llenarlo, aislado a la -a veces- complicada tarea de ponerte manos a la obra y hacer, de forma consciente, lo que buenamente puedas (o quieras) con ese puto vaso. Durante algunos meses, quizás años, me sumergí -siguiendo el consejo de los mejores terapeutas- en la piscina de las frases optimistas, adentrarse en el camino del "todo va a ir bien" es, sin duda, la decisión más peligrosa que alguien pueda tomar. Todo no va a ir bien, pero puede que tampoco vaya mal del todo. Juegos de palabras aparte, quiero entender parte de la vida como un juego, y alimentar -así- mi sed de competición.
Hace un año que nos inscribimos a nuestra primera carrera. Creo recordar que mi corazón estaba tan enfermo entonces que -al llegar a la meta- quiso salir por la boca y continuar corriendo en busca de un cuerpo menos febril, de unas manos que supieran qué hacer con un vaso medio vacío. Pero todo estaba en orden, porque "todo iba a ir bien". En estos doce meses -por perder- he perdido hasta el control, haciendo del juego un tablero de triángulos escalenos a punto de vomitar. Pero hasta las reglas de la geometría son accesibles a un corazón inquieto.
La verdadera fortaleza no reside en esconderse tras una capa de invisibilidad (que decía el mago). No conviene dejarse llevar demasiado por ilusiones mágicas y salirte del camino de la realidad. A veces, es mucho más sencillo aceptar la derrota, cambiarse de traje, y salir a reinventarte. A veces, lo más sensato es sentarte en una barra con tu gente, mirar de frente el vaso, y empezar a llenarlo. Lo que pasa después tiende a ser un misterio.. Siempre he sido de las que terminan sin ver el vaso, tal vez porque me gusta demasiado llenarlo.

11 de noviembre de 2014

Trozos de cristal

Soñé que retiraba trozos de cristal incrustados en la planta de mi pie, pero no lo recordé. “Cristales en la planta del pie sueño” es la última búsqueda en Safari. 29 de Agosto 2014. Debí despertar y sentir la necesidad de conocer el significado de tan curiosa anomalía del subsconsciente, e imagino que quedaría conforme con el augurio de “cambio de vida” que vaticinaba la manzana rectangular.
Una nunca sabe la procedencia del desencadenante de un cambio vital, a veces, basta sólo con un “ei, vamos al Sala, y tomamos la última”.
Hay un río entero de tristeza bajo mi casa, cuya mirada me persigue mientras cruzo la realidad con pesas en los tobillos y en las muñecas, pero no encuentro escapatoria a un mundo que gira, inconsciente de mi parálisis, en el sentido contrario a las agujas del reloj que preside la pared central de mi antiguo comedor, como único recuerdo de eso que llaman hogar.
También hay una calle pintada de gris cemento que huele a polución y venta ambulante. El caos vence sin dificultad alguna al pobre sueño que asoma la cabeza entre cada parpadeo. Nunca supe soñar con los ojos abiertos.
Son tres las paradas de metro que me invitan a descubrir un universo de señales de STOP, de vidas cansadas y coches fúnebres. Y te pienso, y me parece que debes estar callejeando por el centro, con una guitarra a la espalda que olvidas tras la barra del Toni2. No estoy llorando, ¿ves? Es sólo el miedo, que se me ha metido en el ojo.
Es martes (creo). Llevo sin entrar en este blog varios meses, buena señal. Pero soñé que retiraba trozos de cristal de mi planta del pie, y mi vida ha cambiado.

12 de junio de 2014

El sitio de mi recreo

La ventana de mi despacho da al parque en el que - a las 10.30- se reúnen tod@s los alumn@s que vienen a hacer formación (sea cual sea su modalidad). Entonces, el silencio se transforma en ese alboroto tan maravilloso que son sus voces entrelazadas. Hay cruces de miradas, corrillos, papel de aluminio y vasos de plástico, ese cigarro rápido antes de empezar la siguiente clase.. Hoy una de "las mías" se ha dado cuenta de que estaba asomada mirando, y levanta el bocata a modo de saludo, y sonríe.. Y pienso en lo inconsciente que soy -tantas veces- pasando por alto estos momentos, tan hermosos, de la vida cotidiana.. (Y algunos quieren recortarlos todavía más..)

PD. Mayo y junio van a ser los meses que borren de mi vocabulario palabras como "felicidad", "plenitud", "equilibrio", porque, si bien pudiera ser una época devorada por las mismas, lo que yo siento creo que tiene que ver con un peldaño más hacia arriba (o hacia abajo). Tengo claro que no podré aguantar mucho más tiempo así, porque -en cualquier momento- lo que quiera que sea que recorre el interior de mi cuerpo terminará estallando y entonces, la vida adquirirá su sentido más literal, y tú volverás a re(construir) mis pedazos.

6 de junio de 2014

Esta noche yo haría



"Cada vez que se acerca a mí, mis piernas tiemblan.. esta noche yo haría, cualquier cosa yo haría por caer en tu lecho otra vez.."

28 de mayo de 2014

Leyes

Creo que ya sé por qué me gustas.. Porque tu nombre al revés empieza con el último trago.. Y aún nos sobra tiempo para jugar con los matices de las vocales griegas o latinas, o no. Total, yo no creo en fronteras..

25 de mayo de 2014

Compás

¿Qué más da que intente regalarte entradas, si lo que no escribo también es tuyo? No me había fijado en las líneas tan perfectas que forman los pliegues de la servilleta de bar donde apuntaste algo de un rayo. Ya no la miro, la contemplo, como si se tratara de una copia artística que espera su estricto comentario. Y me fijo en los detalles de tu letra, en las curvas medio circulares que sostienen la S, un infinito incompleto y vertical, del que podría colgar -nuevamente- nuestra ropa al compás de la misma canción de ayer, y anteayer. La vida nos ofrece estos momentos, para que estemos en una eterna deuda con ella.. Ya no me atrevo a fallarle.. Sólo intento encontrar el modo de estar a su altura, y caminar en consonancia al abanico de verdes que nos coloca delante para que nos arropemos de esperanza.
La cursa bien. Creo que hubiera seguido corriendo todos esos kilómetros que nos convierten en esclavos de la tecnología. Creo que sí. Y ahora.. di si me harás un hueco para ir a dormir..



15 de mayo de 2014

Con la magia a otro lugar

Hace un tiempo, pasé un par de meses escuchando esta canción una media de 10 veces por día, así tranquilamente. No recuerdo exactamente el motivo que la mandó a tomar por culo de mi cabeza, a pesar de que siempre tengo muy presente a Tarancón, y su generosidad, y su sonrisa, y sus tantas cualidades que hacen que le mires y pienses: joder! qué bueno que estés cerca!
El caso es que el martes, en un desvarío extraño de la vida, alguien (de quién jamás lo hubiera esperado -por muchos motivos-) me dijo algo así como "hazte un favor, escucha a Manolo Tarancón, "con la magia a otro lugar".. Si él supiera.. 
En fin, es de esas canciones que siempre has de tener a mano porque suele pasar que -cuando y quien menos esperas- se va, y se lleva la magia a otro lugar..

13 de mayo de 2014

Símbolos y amor

Anclar un candado a un puente, sonreír, y arrojar la llave al río que nos ve nacer. Quedarse inmóvil y esclava del amor, del puente y del río. Atarse, alejarse, perderse en el espejismo, permanecer, estancarse, condenarse a la eternidad de un "por siempre y para siempre", echar la vista atrás, ignorar la evolución y el cambio. Permanecer. Resistir. Ahogarse mucho antes de caer al río. Agonizar. Perpetuar símbolos y amor en un puente.

Romper candados y transformarte en la llave que se arroja a ese río que nos ve nacer. Dejarse llevar por la corriente, sin lazos, ni espejismos. Realidad. Realizarse. Romper ataduras, abrirse, correr(se), volar lejos de la orilla, sin costumbres, condenarse a la vitalidad de un "mientras dure". Aceptar el movimiento, vivir el cambio, amar sin cadenas ni candados. Sin condiciones. Reinventar símbolos y amor en un río.





9 de mayo de 2014

"Lo río es vida"

Querido Heráclito, hoy recordé tu río, con sus peces de colores y sus piedras irregulares y aterciopeladas. Todos juntos bailan al son cambiante de un agua hiperactiva e insumisa, que bordea todo tipo de paisajes con entusiasmo variable. Si hace unas semanas hubiera dado con alguno de tus fragmentos, me hubiera servido -casi con certeza- de combustible para encontrar algo de calor y consuelo. Hoy los acaricio con la misma verdad con que se acaricia a un pecado original.
El caudal de un río no tropieza más de una vez con la misma piedra, siempre y cuando no exista algún inconsciente que juegue a modificar el hábitat natural de dicha piedra para romper el transcurso de los acontecimientos. Inconsciencia nos sobra, en estos tiempos, casi de forma proporcional a los litros de valentía que arrojamos -en algún momento- por los aledaños de tu río, sin llegar siquiera a comprender que -así-  nos despojamos de lo poco que nos hace únicos en un mundo de réplicas imperfectas y serviles.
Pero poco tiene que ver el palpitar de hoy con ese anoche de mentiras y sierras eléctricas. Encontré mi río, se deja bordear a diario, corriendo, gateando o sobre ruedas.. Él me devolvió una vida, y me perdona que siga confundiendo los numerales cardinales por problemas de prudencia. Si hace algunas semanas alguien me hubiera contado este cuento, le habría explicado que no creo en los bufones de corazón roto, ni en nada, que es el todo de ayer por la noche, cuando tuvimos que respirar tan hondo que nos mareamos de futuro. A veces, mi mundo es tan bonito que correría a cualquier tienda china en busca de una bandera pirata, la colgaría en tu ventana y te besaría de mar y ron hasta que las aguas de mi río vuelvan a tropezar con la piedra preciosa que -desde ya- va a ser mi combustible.

A David, Sandra, Arnau, Cristina, Vely.
A mi hermano.
A ti. Siempre y todo, a ti. 


28 de abril de 2014

Sobre todo la mirada

Fue que al primer telón ya nos habíamos venido abajo
envejecidos como esos niños que soñaban
con ser árbitros.
Convencidos de sus paredes blancas
y de sus silenciosos muros
fuimos, nosotros mismos, colocando los barrotes
con los que íbamos a defendernos
de todo aquello que fuera
primero en acto
después en potencia
distinto.
Y tachamos al error de cobardía
para no tener que arrepentirnos
e insistimos
en bajar la mirada
cada vez más por si acaso.
El suelo cotidiano de la rutina.
Ese es el horizonte hacia el que caminamos.
Cabizbajos, como un sueño disuelto entre las cenizas de una nada
a la que nunca llegamos.
Contando nuestras monedas de plata.
Estoy de acuerdo.
Tenemos que  levantarnos, sí.
Sobre todo la mirada. 

(Escandar Algeet)

24 de abril de 2014

Lady Madrid



"Lo más rock n' roll de por aquí.."  Métodos tradicionales, sí.. Pero decidme ¿qué corazón no palpita de esperanza cuando se coloca delante de una canción como esta?

22 de abril de 2014

Alergias, anafilaxias y otras reacciones al mundo

Érase una vez el cuerpo humano, con sus microseres marrones transportadores de burbujas oxigenadas, y los malos, de ideas retorcidas, perdedores por difinición, en un mundo en que, ya sabemos, vence la bondad. Aquí y ahora, animados sólo están los dibujos que asoman, muy de vez en cuando, en la memoria, y te recuerdan aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Escribir es profundizar en la condición humana, es escapar de la parálisis a la que invocas para alejarte del mundo, e ir escalando palabras y proposiciones con las que creas un colchón lo suficientemente grueso como para sintetizar la caída del precipicio por el que ahora mismo te lanzarías.
Escribir es profundizar en la condición humana. Creo que esa es la razón por la cual, desde aquí, y desde ahora, yo dejo de escribir.