Corren tiempos en los que besar es necesidad. Abrir la boca sólo para besar, así debiera ser, puesto que el silencio ya nunca dice nada. Besar todo lo que me recuerda a ti, porque los recuerdos son más bonitos que ninguna palabra, a pesar de que las palabras nos encontraron, y -también con las palabras- nos olvidaremos, como se olvidan las promesas o como se olvidan las fechas que ya no importan.
Dar tu alma a la primera, como el que da las gracias, o como quien da la espalda: acciones peligrosas en un mundo de salas de espera, ruidos de sirenas y puertas blindadas. Finalmente, terminas siendo un poco de todo el mundo (como cuando eras de tu madre, o de tu padre), y la posibilidad de volver a unir todos esos pedacitos esparcidos en manos ajenas es como encontrarte en un perímetro de 700 metros de distancia.
Distancia... otra de esas palabras que valiera la pena dejar de utilizar, por respeto al lenguaje, que merece sentirse de nuevo como un niño. "Magia", "salitre", "voz", "acorde"... palabras que incitan a escaparse a un mar de Calles Libertad.
Pero el mar hoy está triste.
LA ALEGRÍA ESTÁ PERMITIDA
Hace 6 años



















